A raíz del artículo anterior quiero mencionar uno de los epígrafes del libro, ella lo llama "Los Dones del Presente: la Serenidad"
Elsa se pregunta si:
¿podemos utilizar nuestra extraordinaria capacidad imaginativa del cerebro para inventar cosas bellas y serenas que nos afecten de forma positiva?
Según ella nos explicará esto si es posible pero solo de forma consciente y deliberada.
En su epígrafe nos cuenta como algunas personas consiguen lo que hasta hace muy poco parecía imposible: domar las emociones para ocupar con plenitud y serenidad el espacio presente de la vida que nos toca, esto lo consiguen partiendo de la meditación.

Suficientes, estas palabras son suficientes. Si no estas palabras, entonces esta respiración. Sino esta respiración, entonces estar aquí sentado. Este abrirse a la vida que hemos rechazado una y otra vez hasta ahora. Hasta ahora.
David Whyte
Sin entrar a términos excesivamente técnicos, a comienzos del año 2000 se ha descubierto la Neuroplasticidad del cerebro, esto significa que el cerebro puede regerenerarse independientemente de la edad y que todas las zonas cerebrales a las que se les había atribuido algún aspecto del procesamiento de la emoción, también pueden relacionarse con el pensamiento.
Un ejemplo de este es que si imaginamos tocar el piano provocamos un cambio físico en nuestro cerebro, esto es la neuroplasticidad, que determina que nuestro cerebro no viene predeterminado por nuestro ADN, sino que es moldeable a lo largo de nuestras vidas dandonos la oportunidad de evolucionar y transformarnos.
Los trabajos de David Richardson de la Universidad de Wisconsin entre otros científicos avalan estos descubrimientos.
Todo ello viene a decir que es posible una reeducación emocional.
Un ejemplo de este es que si imaginamos tocar el piano provocamos un cambio físico en nuestro cerebro, esto es la neuroplasticidad, que determina que nuestro cerebro no viene predeterminado por nuestro ADN, sino que es moldeable a lo largo de nuestras vidas dandonos la oportunidad de evolucionar y transformarnos.
Los trabajos de David Richardson de la Universidad de Wisconsin entre otros científicos avalan estos descubrimientos.
Todo ello viene a decir que es posible una reeducación emocional.